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CRISTIANISMO  VINTAGE

Utilizamos la expresión "cristianismo vintage" como sinónimo de lo que algunos llaman "cristianismo primitivo" o "paleocristianismo", que es el periodo de la historia del cristianismo anterior al Primer Concilio de Nicea (año 325), o sea, a la manera en la que las primeras generaciones de creyentes experimentaron la vida en Cristo y en la Iglesia.

¿Que hacía la iglesia de los primeros siglos que pretendemos emular?

Utilizaremos los términos en griego que aparecen en las cartas paulinas y en el libro de los Hechos para explicarlo. Estas son siete características particularmente distintivas de la vida en la iglesia de los primeros creyentes, y es lo que nosotros entendemos y a lo que nos referimos en específico como "cristianismo vintage":

1. προσκαρτερέω  |  la ekklesia esforzándose

El verbo griego "proskarteréo" es traducido como "perseveraban". Encierra la idea de ir hacia adelante con determinación, librando una batalla. Es utilizado en la Biblia para referirse a aquellas actividades a las que los primeros creyentes se dedicaban con apasionado interés: el estudio bíblico sistemático, profundizar los lazos afectivos entre ellos, y una arraigada cultura de oración.

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,
en la comunión unos con otros,
en el partimiento del pan
y en las oraciones.

Hechos 2:42

2. συνέρχομαι  |  la ekklesia reunida

El verbo griego "sunérxomai" es traducido en la Biblia como "cuando os reunís". Hace referencia a aquellas  actividades fundamentales que sucedían cada vez que los discípulos se congregaban como iglesia:
λαλήσω, la predicación (1 Cor 14:6); οἰκοδομὴν, la edificación (1 Cor 14:26); y κυριακὸν δεῖπνον, la cena del Señor (1 Cor 11:20).

3. κατακλίνω  |  la ekklesia a las mesas

El verbo griego "kataklino" significa reclinarse, usado generalmente en el sentido de sentarse a comer. Los primeros creyentes disfrutaban de comer juntos, disfrutar a Cristo entre ellos, y disfrutar su camaradería a las mesas.

4. οἶκος  |  la ekklesia por las casas

El término griego "oikos", que es un sustantivo, es traducido como "casa". El libro de Hechos abre con la ekklesía reunida en una casa (Hechos 2:2), y cierra con Pablo rentando una para predicar a Cristo (Hechos 28:30-31). Basta leer las despedidas de las cartas paulinas para descubrir lo relevante que eran las casas para la predicación del evangelio, la comunión de los creyentes, las reuniones de la ekklesía y el hospedaje de visitantes hermanos en la fe. Las casas eran el habitat natural de la ekklesía.

5. μαθητεύω  |  la ekklesia discipulando

El verbo griego "matheteúo" es traducido como "haced discípulos", que fue un mandato claro y directo de nuestro Señor a sus discípulos. Eran discípulos haciendo discípulos.

"Hacer discípulos" se refiere al "entrenamiento" que los creyentes reciben de forma sistemática, intencional y orgánica, para reproducir en ellos el carácter de Cristo y prepararlos para cumplir el propósito divino. Si eres creyente querrás crecer en la Palabra; y después ayudar a otros a hacer lo mismo.

6. πληθύνω  |  la ekklesia multiplicándose

El verbo griego "plethuno" es traducido como "se multiplicaban"; no se trata de sentar personas en nuestras reuniones, ni invitar gente a acompañarnos. No es asunto de membresías ni de numeros. El término hace referencia a la "multiplicación" según la experiencia de los primeros creyentes:

​los discípulos hacían discípulos.
las iglesias hacían iglesias.
los pastores hacían pastores.

Cada cual multiplicaba en otros sus valores, su fe, su conocimiento. Por eso lo que somos es fundamental, porque será en lo que otros se conviertan.

7. ἀλλήλων  |  la ekklesia cuidandose

La Palabra usa abundantemente el término griego "allélon", que es un pronombre recíproco, traducido comúnmente como "los unos a los otros", para recordarnos el trato recíproco que como discípulos debemos darnos.

Cuando, por ejemplo, la Palabra nos dice que debemos "amarnos los unos a los otros" puede traducirse como "ámense recíprocamente", o "ámense mutuamente". El esfuerzo de uno no basta; se necesita la respuesta del otro. Todos deben participar.

Son muchas las fuentes cristianas que nos ayudan a conocer sobre la vida de los primeros creyentes: Eusebio de Cesarea, Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía, Papías de Hierápolis, Policarpo de Esmirna, Justino Mártir, Ireneo de Lyon, Hipólito de Roma, Novaciano, Tertuliano, Orígenes, Panteno, Cipriano de Cartago, Clemente de Alejandría, Luciano de Antioquía, Sexto Julio Africano y varios escritos cristianos anónimos de la época, entre los que destacan tres por su gran relevancia entre los primeros creyentes: la Didaxé, la Carta a Diogneto, y el Pastor de Hermas.

Tambien podemos urgar y conseguir abundante información en escritos seculares de ésa época que incluyen menciones sobre nuestro Señor y/o sus primeros discípulos. Escritores como Flavio Josefo, Tácito, Suetonio, Luciano, Plinio el Joven, Luciano de Samósata, Mara Bar Sarapión, Celso y hasta la literatura rabínica judía (el Talmud babilónico en particular).

Pero, por sobre todo, nuestra fuente principal de estudio son los escritos de los apóstoles, con los que las congregaciones locales se estructuraban, discipulaban y disciplinaban.

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